Celos obsesivos, patológicos y normales: ¿cómo distinguirlos?

Todos conocemos los celos, es un sentimiento que cada uno de nosotros ha experimentado durante una relación. Puede ser un simple sentimiento o puede convertirse en un vórtice de pensamientos obsesivos que nos consumen. Pero ¿cómo podemos distinguir entre celos normales, obsesivos y patológicos?

Nuestra experta, psicóloga y psicoterapeuta Dra. Cinzia Montinari, nos ayuda a comprender los matices de esta compleja emoción.

¿Cuándo hablamos de celos “normales”?

Los celos son un sentimiento completamente natural que puede surgir cuando percibimos una amenaza a nuestra relación. Es como una pequeña campana de alarma emocional que suena cuando percibimos el riesgo de perdernos algo hermoso. Es una parte saludable de la relación: hace que la otra persona se sienta valiosa, importante, deseada y demuestra una gran implicación en la relación.

Esta forma no debe preocuparnos: es un miedo leve y momentáneo, y se puede manejar a través de una comunicación abierta y honesta con nuestra pareja, expresando y verbalizando nuestros sentimientos, nuestras preocupaciones y lo mucho que la otra persona significa para nosotros.

¿Y qué pasa con los celos obsesivos?

Entre los tipos de celos, los celos obsesivos son un tornado de pensamientos y conductas que pueden consumir a la persona que los experimenta y también la relación de pareja. Quienes la padecen pueden pasar mucho tiempo pensando en su pareja y posibles rivales, ejerciendo control o buscando evidencias de infidelidad hasta el punto de llegar incluso a una dimensión patológica.

Como hemos mencionado en artículos anteriores sobre el tema, los celos obsesivos Puede ser un signo de problemas más profundos , como inseguridad personal o problemas de apego, que es importante reconocer y abordar.

¿Cuando se vuelve patológico?

Los celos se vuelven patológicos cuando son lo suficientemente intensos y persistentes como para eclipsar la vida diaria de una persona . Es tan intrusivo, controlador e injustificado que impide el fluir natural de la vida cotidiana: todo el tiempo libre debe dedicarse a la pareja, no hay más hábitos, amigos, deporte, tiempo libre, llamadas telefónicas.


Las personas afectadas pueden tener pensamientos irracionales y delirantes sobre la infidelidad de su pareja, incluso en ausencia de evidencia concreta. A partir de estos pensamientos pasamos al control obsesivo, llegando incluso a niveles destructivos como ataques de ira y actos violentos.

Este tipo de celos puede ser un signo de un trastorno de la personalidad u otro problema de salud mental. Se trata por tanto de una patología grave, que requiere de la intervención de un profesional para su solución.

¿Cuáles son las diferencias entre los celos normales, obsesivos y patológicos?

La diferencia entre los celos normales, obsesivos y patológicos se define por la intensidad, persistencia e impacto que tienen en la calidad de vida de una persona .

Si bien los celos normales pueden gestionarse a través de la comunicación y la autorreflexión, los celos obsesivos y patológicos requieren de la intervención de un profesional para ser tratados y para ello una condición imprescindible es que alguien sea consciente de que ese sentimiento es irracional, está fuera de su control y es responsable de la mala calidad de la relación de pareja.

Conclusiones

Los celos son una emoción humana que todos hemos experimentado en alguna medida. No es algo de lo que debamos avergonzarnos, sino más bien una emoción que debemos comprender y gestionar.

Puede ser una señal que indica la necesidad de trabajar en nosotros mismos, en nuestras inseguridades y en nuestra autoestima. También puede ser una señal de advertencia de que algo en nuestra relación puede necesitar atención y cuidado.

Los psicólogos y psicoterapeutas pueden ayudarle a navegar a través de estos sentimientos difíciles para descubrir los orígenes profundos del malestar, sanarlos y ayudarle a vivir las relaciones de una manera sana y equilibrada.


En última instancia, nunca debería ser un obstáculo insuperable en tu vida o en tus relaciones. Con comprensión, comunicación y, si es necesario, el apoyo adecuado, es posible gestionarlo y construir relaciones más sólidas y saludables.

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