EDUCACIÓN SEXUAL EN LA DISCAPACIDAD COGNITIVA

Los deseos y necesidades sexuales y emocionales pertenecen a todos y cada uno los manifiesta y los percibe a su manera.

A veces, sin embargo, para ciertas personas, la posibilidad de expresar sus necesidades, estructurar su placer, compartirlo, ser conscientes de él, se vuelve más compleja.

Si la sexualidad es generalmente algo personal, íntimo, en lo que dejamos entrar a quien queramos, para las personas con discapacidad cognitiva esto muchas veces no es tan sencillo, de hecho, a veces, para permitir realmente la expresión de esas necesidades fundamentales es importante que haya una intervención coral en red.

¡Pero sigamos en orden!

¿Por qué es necesario promover la educación sexual y afectiva también para las personas con discapacidad?

En primer lugar porque la sexualidad y la afectividad son un derecho humano, reconocido también por la Asamblea General de la ONU en 1993, y una necesidad primaria que debe ser satisfecha.

La sexualidad, además, como la afectividad, la corporalidad, la ternura, el mimo, la necesidad de sentirse reconocido como un cuerpo deseado y amado es algo que preocupa a la mayoría de las personas. La educación sexual para personas con discapacidad permite la concientización, el sentido de responsabilidad, el conocimiento, el diálogo, el apoyo en la gestión de las emociones, el cuerpo y los deseos, para que cada individuo pueda expresar de forma segura y satisfactoria lo que necesita.

¿Cuáles son los riesgos de la falta de educación sexual?

Vemos cada día los efectos de la falta de educación sexual en nuestro país, pero cuando hablamos de sexo y discapacidad nos enfrentamos a un vacío normativo y cultural, así como a infinitos estereotipos, tabúes y pudores. A veces preferimos reprimir una necesidad antes que afrontarla, pero negarla no produce nada bueno, al contrario, una sexualidad ilegítima puede causar frustración, ira, violencia, abuso, embarazos no deseados, autoexhibición, soledad, dolor y mucho más.

¿Pero es sólo una cuestión individual?

Como ya hemos dicho, la sexualidad es algo tanto cultural como individual, y podríamos hablar de ello durante horas, pero hay otros dos componentes esenciales cuando hablamos de personas con discapacidad cognitiva: la familia y la red educativa.

Literalmente no se puede trabajar con una persona con discapacidad cognitiva sin el consentimiento o apoyo de la familia, y es muy difícil promover alternativas en un contexto donde algunas necesidades son silenciadas, menospreciadas o no reconocidas.

Es necesario apoyar a las familias en su función educativa, que a menudo perdura en el tiempo y afecta a casi todos los aspectos de la vida de una persona. Necesitamos ayudar a las familias a delegar, escuchar, respetar, planificar caminos educativos, precisamente en virtud de una mayor autodeterminación de sus hijos e hijas, para permitirles finalmente considerar la expresión sexual y afectiva como un recurso y no más como un problema.

Por último, pero no menos importante, la red educativa, porque las personas con discapacidad cognitiva son acompañadas constantemente en su camino de vida independiente, desde la escuela hasta la educación en el hogar, desde la gestión de la vida cotidiana hasta el apoyo en las relaciones amistosas y afectivas, desde el fortalecimiento de la autonomía hasta las actividades recreativas, etc.

Los educadores quieren y necesitan formarse en este aspecto y por eso hay que apoyarlos, precisamente para poder acompañar a niños y niñas, hombres y mujeres en su camino de vida, promoviendo y reconociendo todas sus potencialidades.

¿Qué hacer entonces?

Las bases de una educación afectiva y sexual comienzan en los primeros años de vida y continúan durante la adolescencia y la edad adulta. Lamentablemente, sin embargo, a menudo asumimos cuestiones relacionadas con la sexualidad cuando algo sucede, cuando la necesidad se vuelve incontrolable y explota, cuando crea dificultades, en definitiva. Como en cualquier camino educativo, también en este aspecto la prevención, la comprensión, la planificación y la formación se vuelven fundamentales.

No existe una solución única para todos, ya que para cada ser humano la sexualidad y la afectividad son algo personal pero, una cosa es segura, hay muchas posibilidades por explorar, y muchas se hacen realidad.

SARA BALDUCCI. Pedagoga, formadora y creadora del PROGETTO DISEX: “Explorar, significar y comprender la temática de la sexualidad y la afectividad en la discapacidad cognitiva”.

www.sarabalducci.it

Para una experiencia de 360°